Cosa Fina

20 abril 2008

Esclava de los píxeles

Nunca he tenido un Tamagotchi. Ya saben, ese aparato con forma de huevo (“tamago”) que encierra una mascota virtual a la que hay que cuidar y amar (de ahí el “chi”, que denota afecto –lo que se aprende consultando la Wikipedia, ¿eh?–).

Aunque son una monada, no entiendo la gracia del juego. Verán, yo soy una persona muy responsable, neurótica si me apuran, y suelo tomarme los compromisos muy a pecho. Precisamente, dejé de jugar a Animal Crossing porque me estresaba. Al fin y al cabo, ¿qué hay de divertido en pagar una hipoteca? Ya me resulta bastante penoso asumir mis deudas reales. Mientras que todos mis conocidos (incluso los que se compraron el juego después de mí) habían prosperado y vivían en casas de varios pisos amuebladas con todo tipo de lujos y compraban en un gran centro comercial con peluquería incluida, yo seguía malviviendo en mi choza e intercambiando fruta con Tom Nook. Es curioso cómo estos juegos reflejan fielmente la sociedad.

Mi integridad me impedía hacer las mil y una trampas que se comentan en los foros, y cada vez que pescaba o cazaba un insecto, lo cedía al museo de la ciudad, tal es mi sentido del deber para con el prójimo. Así, iba pagando el crédito a toca teja, hasta que un día mi terapeuta me prohibió seguir jugando. Uno de los recuerdos más frustrantes de mi vida fue conseguir pagar la primera hipoteca y contemplar, impotente, cómo ampliaban mi endeudamiento con unas reformas no consentidas en la casa. Creo que algo parecido sucedería si tuviera un Tamagotchi: demasiada responsabilidad, carga, estrés, culpabilidad y sentimiento de abandono. Afortunadamente, los Tamagotchi han evolucionado desde que Aki Maita los creara en 1996.

Soy incapaz de escoger uno.

Además de la maquinita de Bandai con la pantalla pixelada en blanco y negro a la que hay que mimar, alimentar y educar, existen juegos muy entretenidos para la NDS. Ya les hablé de la primera entrega. La segunda es igualmente distraída: hay que cocinar pasteles, crear ramos de flores, diseñar trajes y limpiar coches, entre muchas otras tareas que resulta un placer realizar porque los personajes son una auténtica monada.

Pronto habrá una tercera entrega del juego. Estoy deseando que llegue para ponerme a fregar, cocinar o lo que sea para estos bichos tan lindos.

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5 Comentarios:

Blogger jacarma dijo...

¿Fregar y cocinar para una pareja de bloguers bastante monos no te molaría también? :PPP

Es bromica, seguro que el juego se sale, a Akane le gustó mucho la anterior entrega, nos lo enseñó cuando vino a Valencia.

Un abrazo

20/4/08 21:27  
Blogger krisish dijo...

Yo también soy una chica responsable que juega al Animal Crossing ( y que para desahogarse escribe tontunas)

Genial la imagen del Nook manipulador.

20/4/08 21:42  
Blogger Heidi dijo...

Jacarma, lo siento pero sólo lavo y friego virtualmente. Krisish, mi terapeuta le diría que queme ese juego ya, jeje.

21/4/08 08:20  
Blogger Montse Akane dijo...

Me encanta este post *_* es absolutamente genial... hablas de mis dos debilidades...

La ilustración e Toom Nook es la hostia (con perdón) y no te falta razón en lo que comentas.

Muchísimas gracias por enseñarme hace tanto tiempo la clínica dental Tamagotchi.

Para el que quiera más info:

http://elrincondemontseakane.blogspot.com/2007/09/tamagotchi-connexion-corner-shop-1-2.html

Mi favorita es Violetchi, siempre me la pillo en el juego de la Wii.

Besines de Barcelona.

21/4/08 10:26  
Blogger Heidi dijo...

¡Qué envidia!: Tamagotchis para la Wii y de finde en Barcelona.

23/4/08 10:30  

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